Busco entre
mis recuerdos el día que te conocí, estabas ahí parado como si nada pasara
alrededor tuyo. Te miré con timidez, me devolviste la mirada, y seguiste con
tus tareas.
Así empezó el juego de conocernos,
los encuentros se fueron sucediendo, espontáneos, incoherentes, a veces sin
razón alguna que los provocara. Pero ahí estábamos conversando de cualquier
cosa que sirviera de excusa válida para mantener un contacto breve, aunque sea
un minuto.
La necesidad de estar juntos creció,
no pensamos mucho al coordinar la primera cita, ya no queríamos quedar librados
a la posibilidad de que el azar fuera el único que nos juntara; ambos queríamos
que esto fuera intencional, buscado, acordado.
La primera cita nos encontró en un
café, en Vicente López, toda una odisea
llegar desde la capital hasta allí, a un lugar dónde nunca habías
estado.
Nos sentamos, me regalaste
imprevistamente una rosa, la mujer que vendía las flores pasó desapercibida
para mí, pero no para vos que con un gesto inolvidable apareciste con la flor
en la mano, con la ternura de un niño, con la decisión de un hombre que quiere
conquistar el amor.
Charlamos sobre cosas que no
importaban mucho, fue como si el tiempo se hubiera detenido en ese instante, en
ese lugar, en esa flor.
Salimos después de un rato, y como
ya era tarde, decidimos separarnos, me acompañaste, solamente tomaste mi mano,
tímidamente, con cuidado. Un beso en la mejilla fue nuestra despedida, hasta el
otro día, hasta muchos otros días.
Nuestra historia fue creciendo, el tiempo
fue uniendo nuestras vidas.
Éramos jóvenes, atrevidamente
jóvenes y nos proponíamos ser felices. Lo fuimos, lo somos, lo seremos. Nunca
dejamos de soñar, a pesar de que la vida nos regaló muchas tristezas, momentos
duros, como a todos. Pero los buenos tiempos le ganaron a los malos, supimos
salir adelante.
Formamos una familia. Dos hijos llegaron
a nuestra historia y fueron los que sellaron de alguna manera nuestro gran
amor. Hoy ya adultos, nos demuestran día a día que la tarea emprendida aquel
día, ya hace mucho tiempo, ha tenido resultados increíbles.
La historia sigue abierta, los
hechos siguen sucediendo, el tiempo sigue surcando nuestro destino, los sueños
siguen latiendo en nuestros corazones y sobre todo nos seguimos amando, como
antes, como siempre, para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario